Volver.

Como creativo publicitario uno de los días realmente horribles es cuando tienes que volver. Cuando llega el final de las vacaciones siempre me pasa lo mismo. No tengo ganas de volver al trabajo. Piensas en las horas que tendrás que dedicarle, las preocupaciones, la presión y se te quitan las ganas. Claro que quieres ver a tus compañeros y saber qué tal les ha ido, pero no quieres volver a esos horarios, a la presión, etc.

¿Qué tiene el trabajo de creativo publicitario que lo amas y lo odias a la vez? Pues no lo sé. Recuerdo un cartel de los LAUS de hace unos quince o veinte años en el que se veía a un tipo con una máscara sado chupando con la lengua un premio LAUS. En el titular decía: “Sufril y gosal”.

Lo recuerdo muchas veces porque es exactamente lo que vivimos en este trabajo. Sufrimos muchísimo pero también gozamos muchísimo. Es esquizofrénico, insano, pero es así. Un poco sadomasoquista. Ser creativo es como tener un hijo en cada proceso (a veces, la mayoría, hijos más feos de lo que te gustaría. Los quieres igual, son tuyos, pero te queda la pena de saber que podrían haber sido mucho más guapos de lo que son).

Recuerdo cuando empezaba que sentía la profesión como algo parecido a un hobby. Cuando tenía un rato libre me ponía a pensar truchos o retomaba algún briefing que había quedado colgado antes de las vacaciones, revisaba bobinas en casa, etc. Bendita inocencia.

Es curioso. Nos ganamos la vida con un trabajo apasionante que normalizamos de tal modo con el paso de los años que, seguramente, los que somos ya veteranos en esto de la creatividad, lo vivimos igual que lo vive un trabajador de cualquier otro gremio. Por muy extraordinario que parezca este oficio, lo normalizamos.

A veces miro a los interventores de banca y siento envidia. Sólo me pasa en épocas malas, cuando el trabajo que tienes entre manos es pesado y cuesta encontrar la motivación para hacer algo digno. En esos días, me gustaría estar detrás de un mostrador e irme a casa a las tres de la tarde en vez de a las tres de la mañana.

Creo que es un sentimiento compartido con muchos compañeros.

Echar pestes del gremio es algo muy común. Cuando te encuentras con un compañero de otra agencia por ahí y le preguntas qué tal, a menudo la respuesta es depresiva. Todo el mundo está hasta el gorro de tal cuenta, o de tal compañero, o de tal jefe, o se siente mal pagado…

Supongo que entra dentro de las normas de este juego. Quejarse es muy de creativo. Porque a menudo todos los procesos son decepcionantes, estás rodeado de gente muy mediocre y siempre hay cambios de última hora que empeoran lo que ya nació tuerto.

En cualquier caso, espero que el 2011 sea mucho mejor que el 2010. Durante este año muchos creativos han perdido su trabajo. Hay más freelance que nunca y mucha gente con talento está en el paro. A todos ellos, les deseo lo mejor para el 2011.

2 comentarios sobre “Volver.

  • el 9 enero, 2011 a las 21:53
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    Quejarse es muy de creativo, sí, pero si los empleados de banca salieran de trabajar a las tres de la mañana también se quejarían. Necesitamos una ley Sinde contra jefes y clientes piratas.

    Un abrazo.

    • el 9 enero, 2011 a las 22:35
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      Estoy totalmente de acuerdo. Lo peor de todo es que, la mayoría de las veces, el tirano es alguien que antes estuvo en tu lugar y sufrió las penurias que uno vive. ¿Compañerismo? ¿Comprensión? Nada. Te fastidias. Estamos convirtiendo unas condiciones laborales indignas en norma. Qué pena, ¿no?

      Abrazo compañero

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