Paul Arden

Paul Arden no era amable. Era engreído. Sarcástico. Caótico. Siempre parecía estar de mal humor. Se ve que era realmente difícil trabajar con él. A mi me hubiera gustado, pero no tuve nunca esa oportunidad.

Una vez me contaron que Paul Arden, cuando era director creativo en Satchi&Satchi en Londres, en la época buena, instauró una ley en el departamento por la cual podía pegarse una paliza a cualquier persona del departamento que hablase mal de la agencia o de alguno de sus integrantes. Fuerte, ¿no?

Un tipo inteligente en cualquier caso. No hay más que leerse los libros. Por ejemplo, en No es lo bueno que eres si no lo bueno que quieres llegar a ser, recomienda presentar los martes. Dice que los lunes el cliente no está por la labor, que los jueves ya está cansado y que los viernes están pensando en el fin de semana. Así que, según él, quedan los martes y los miércoles. Mejor presentar antes. Según su opinión, presentar un martes hace que todos los demás que vengan después tendrán que superar tu presentación.

También recomienda montar un show en la presentación. Vender una campaña publicitaria también necesita de su propia campaña publicitaria. Demuestra convicción por parte de la agencia, seguridad y hay clientes a los que sí que les funciona. Es algo común en el mercado anglosajón. Aquí el rollete suele ser menos americano. Más “científico”. He vivido una presentación tipo americano y los clientes se quedan un poco superados por la situación. Pero claro, no eran clientes anglosajones, eran clientes españoles o catalanes y ahí la cosa cambia. Cuando uno está hablando de una inversión importante, le gusta que le hablen en serio. En cualquier caso, me cojo a lo útil de se consejo: hay que vender las ideas para que las compren. Transmitir confianza y seguridad.

Escribió otro libro que se llama Pienses lo que pienses piensa siempre lo contrario. Es la forma que él tiene de decirnos que poner en duda las ideas que tienes, te obliga a avanzar y a romper esquemas para encontrar algo nuevo. Es lo que los anglosajones denominan pensar Out of the box. Teoría, sí. Pero os prometo que en cualquiera de los dos libros, se encuentran consejos muy útiles y muy inteligentes. No sé muy bien por qué, pero en muchas librerías los encontraréis en la sección de autoayuda.

Cuando ves su trabajo, como por ejemplo, el que hizo para Silk cut, te das cuenta de cuánta fue su importancia. Y se le perdona un poco la altanería.

Desde que murió hace ya unos cuantos meses, se pueden encontrar muchas páginas, entrevistas y posts dedicados a su persona. Era uno de aquellos caballeros de la publicidad. Una vaca sagrada. No sólo dejó alguna de aquellas piezas que luego hemos visto versionado hasta la saciedad como el institucional de British Airways, también realizó grandes anuncios. Algunos de ellos inolvidables. Y también es uno de esos 32 gurús que se entrevistan en The Copy Book. Os animo a investigar un poco sobre él. Forma parte de la historia reciente de la publicidad y además, estuvo ligado, tanto de creativo como de realizador, a muchos y muchos anuncios y campañas muy importantes de los últimos 30 años.

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