Estudiantes y utopías infantiles pseudoprofesionales

Ser estudiante es jodido. Y la utopía infantil pseudoprofeional viene de la mala formación. La culpa de que los chavales piensen mal no es de ellos, es de sus profesores, que les aceptan temas de trabajo absurdos. La Universidad, con sus máster en esta mierda o en la otra, roban literalmente a los alumnos. Sobre todo si quieren ser creativos publicitarios.

La creatividad se estudia, sí. Pero también y sobre todo se practica. Señores estudiantes de publicidad, háganse books y dejen de malgastar el dinero de papá en un máster o un posgrado sobre creatividad publicitaria. Eso es tirar el dinero. Intenten entrar en una agencia, pensar campañas, hacerse un book que les permita trabajar en un departamento.

El otro día vino a verme una estudiante de universidad. Estaba trabajando su tesis de final de máster y quería saber mi opinión sobre el tema que estaba tratando. Era una chica brasileña que llamaba a la publicidad propaganda y que acusaba a los creativos de no favorecer la integración racial.

A los diez minutos de entrevista ya me estaba poniendo negro.

Todo el que haya trabajado alguna vez en un departamento creativo, sabe que no tenemos nada que ver con el racismo. Que nosotros damos servicio a un cliente y que es el cliente el que decide o no que una campaña sea de esta forma o de la otra.

Le traté de explicar lo mejor que puede que la publicidad es una herramienta del márketing. Que todas esas preguntas que me estaba haciendo debería hacérselas a un director de márketing y no a mi. Nosotros no encontramos con muros cuando presentamos campañas. No puedes ir con un protagonista negro a vender jabones en España. Pero es que tal y como yo lo veo, eso no es racismo, en más, a mi parece casi lo normal estando en un país que según el “loco del excel” (que es quien realidad rige los hilos del negocio, el que mira los números, el estadista) quien compra su producto es blanco, vive en ciudad y tiene 35 años de media.

Me parece injusto acusar a un departamento creativo de no hacer posible la integración racial. Ella decía que como minoría, ella no se sentía representada en la publicidad. Yo le dije que yo, como minoría, tampoco. Pero que eso no era culpa de un departamento creativo.

El cliente tiene cuatro duros para hacer una campaña. Es una campaña que va a estar un mes en antena. Sólo puede escoger un protagonista. ¿Qué hace? Pues coger el tópico, la media, lo que ilustra conceptualmente lo que quiere vender.

Yo no digo que esté bien o esté mal. No soy racista, me la suda la religión, soy del todo tolerante con lo que cada cual hace en su alcoba y paso bastante olímpicamente de la política. Lo único que digo es que me parece demagoga esa postura de la “la publicidad es sexista”, “la publicidad es racista”, “la publicidad es misógina”.

La publicidad será lo que quieran, pero yo no he conocido a ningún creativo racista, sexista o misógino que trate de evangelizar desde su púlpito a toda la sociedad ni a favor ni en contra.

Es el cliente quien compra la idea, la manipula a su antojo, aprueba un cásting, un vestuario, una música, pide el logo más grande y fiesta.

He estado en procesos en los que hemos llegado a presentar más de 50 guiones al cliente.

Me jode que un profesor de universidad, al venirle su alumna extranjera, siendo él docente en un máster en creatividad publicitaria, le permita desarrollar una tesis de final de curso con semejante soplapollez. A eso, señores, yo le llamo robar.

 

 

Deja un comentario

Pin It on Pinterest