El tiempo de reunión y el tiempo creativo

La cosa es así de sencilla. O estás trabajando o estás reunido. O le dedicas tiempo a las reuniones o le dedicas tiempo a la creatividad.

Todo el mundo sabe que el tiempo es oro, etc. Pero es que, coño, nos pasamos el día perdiendo el tiempo. Hace unos meses que intento fijarme en ello. Por ejemplo, en una reunión normal, se pierde tiempo en los preámbulos y en las digresiones.

De repente, alguien conecta con una historia, un cotilleo o algo que le parece relevante y se cambia de tema. Se da como una especie de embriaguez donde se adoptan una serie de roles contempladísimos por la psicología. Eso cuando hay buen clima. Cuando se da el clima contrario, el de la lucha de rabos, se entra en una especie de espiral de tamaños y medidas que no conduce a nada.

Conviene identificar qué tipo de reunión estás teniendo para actuar de una manera u otra. Si tu objetivo es salir de una reunión con una idea vendida, lo mejor es que detectes el clima cuanto antes. Si lo ves claro, comenta la idea; si no lo ves claro, intenta encontrar otro momento. Si eso no es posible, intenta hacer de contrapunto. Un chiste, una pregunta de carácter más personal, o simplemente, quedarte callado. Sobre todo si hay muy mal rollo.

Cerrar la boca a tiempo, permite partido de vuelta. El partido de vuelta es muy importante, si sabes hasta dónde puedes llegar, siempre podrás esperar al partido de vuelta y enfocarlo de otra manera.

Pregúntate si hay guerra de rabos o hay buen rollo. Invéntate otra reunión, una llamada, lo que sea. Acota tú el tiempo, no dejes las puertas abiertas a la eternidad. A veces, una reunión demasiado larga, lo único que consigue es generar más dudas. Y aquello que parecía vendido al principio, te lo envainas y te lo llevas de vuelta a la agencia. Incluso cuando hay buen rollo, es muy importante centrar la pelota. Dirige tú los tiempos.

Las únicas reuniones que excluyo, por ser una herramienta de trabajo, son las reuniones de brainstorming. En un proceso creativo es bueno tener ratos para perder el tiempo. Es necesario. Es el momento previo a la idea. Toda la información que hemos recopilado intercambiando impresiones e intuiciones, se almacena en el hemisferio derecho y parece que nos olvidamos del problema por un rato. Es la fase de incubación. Es el momento en el que reposa toda la información. Provocar una distracción, anticipa la llegada de las ideas. No es matemática, pero muchas veces funciona.

En un brainstorming, un director creativo tiene que saber cambiar de tema, oxigenar, llevar las cabezas de todos a otro sitio y luego volver. Son pequeñas técnicas que provocan ideas. Y no tienen nada que ver con las reuniones con clientes, o estratégicas entre cuentas, creativos y planning, o las reuniones con una productora o con algún otro proveedor, o incluso, en entrevistas; o soliloquios de algún egomaníaco.

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