El que sabe un huevo

«El que sabe un huevo» no es un arquetipo único y exclusivo de la fauna publicitaria. Puedes encontrártelo en cualquier situación de la vida. Le reconocerás porque siempre habla al final, porque se muestra agresivo y cuando le llevan la contraria se enfada; y también porque cada vez que habla parece que lo haga desde un púlpito delante de miles de personas.

Aunque puede, no tiene por qué ser un personaje. He detectado que es una actitud muy ligada al miedo y la inseguridad. Cuando alguien se siente amenazado, parece tener que estar todo el rato demostrando lo mucho que sabe y lo importante que es su opinión.

En realidad todos somos a veces «el que sabe un huevo».

Yo lo he vivido. Cuando eres copy tienes muchas inseguridades. Sobre todo si has tenido la suerte de hacerlo bien alguna vez. Es algo muy adictivo. Alguien te felicita por la campaña que has hecho y ya no puedes parar. Y vas asumiendo «seguridades» que no tienes pero adoptas en tu actitud. Y con los años y la experiencia te das cuenta de que lo único que haces es demostrar a todo el mundo que te sientes inseguro aunque actúas de «el que sabe un huevo».

Como director creativo, hay que detectar esos momentos de la persona. Hay que saber tener paciencia y tratar de transmitir confianza y seguridad. A lo mejor hablar con él, a lo mejor quitarle presión, a lo mejor darle importancia para que se sienta reconocido, etc.

Si te dedicas a la creatividad, alguna vez te habrás quedado en blanco. A mi me ha pasado. No se te ocurre nada o lo que se te ocurre es peligrosamente malo. Con los años te acostumbras a vivir mirando el borde del precipicio y deja de generarte angustia, pero recuerdo cuando era copy que pasaba por momentos de verdadero sufrimiento aunque parecía que sabía un huevo. Uno se impone tanta presión que no saca nada.

Creo que es muy bueno darse cuenta de este tipo de cosas porque son las que te hacen madurar no sólo como profesional, también como persona. Porque como director creativo, hay momentos en los que debes recordarte que detrás de los premios hay gente que pone mucho en cada texto o diseño. Y que muchas veces no las ves, pero tienen su corazoncito y cuando meten la pata o hablan cuando no toca o se pasan de listos, hay que ser piadoso. Y ver que lo que le pasa a esa persona es que tiene miedo, que se siente inseguro. que quiere ser útil y necesita tu aprobación.

En unos tiempos donde se nos trata como a ganado, los que estamos por ahí en medio, lo que ni pinchamos ni cortamos, está bien que nos acordemos de cuidar de los nuestros.

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