El jefe (no) siempre tiene la razón

El jefe siempre tiene la razón. Hay que joderse. Y jefe, jefe, sólo hay uno. Y no es el director creativo, ni el director creativo ejecutivo. Es el director general o el consejero delegado o sus mujeres. Como podéis imaginar, son personas ampliamente documentadas sobre la publicidad, sus derroteros y lo que hay que hacer a estas alturas de la película para llamar la atención.

El jefe siempre tiene la razón porque es el que te paga. Y hay que joderse otra vez. Una idea salva mil obstáculos y hay un punto donde entra el miedo, la avaricia, la incultura o yo qué sé y todo se arruga. Todo. Porque entra el que manda de verdad y decide que su aportación mola más, que mejora la idea. Y le pisarías el cuello, pero te cortas. Porque te paga.

Además, yo ya sé que el jefe siempre tiene la razón. Y la publicidad trata de una cadena de razones. El copy tiene las suyas, el director creativo, etc… Todos tienen la razón uno detrás de otro hasta llegar al único que cuenta.

Y puedes haber trabajado horas, días, semanas. Da igual. Tú tienes argumentos para creer en esa idea. Igual que tu jefe y a lo mejor el jefe de tu jefe. Pero la idea llega al jefe de todos los jefes y cambia. Y no es el cliente. Y la jode. Y te jodes tú de paso una vez más.

Porque cada boli, cada mesa, cada ordenador, cada silla, cada interruptor, tu vida, todo, absolutamente todo es suyo. Y te está pagando un sueldo a ti y a todos los demás para hacer lo que él quiere. Y es absurdo. Pero bueno, hay lugares donde funciona así; y si eres joven, estás empezando y no entiendes nada, no debes preocuparte. Cuando antes lo asimiles, antes dejarás de sufrir.

Es un negocio. Y el que está arriba piensa sólo en dinero. Y los que están debajo piensan en publicidad. Y lo sabes porque se nota. De hecho es evidente. Lo has vivido una y mil veces. Porque, muchas veces, las campañas empeoran justo al final del proceso. Por decreto ley. Y no te gusta. Pero es el que te paga. Y te jodes por enésima vez.

6 comentarios sobre “El jefe (no) siempre tiene la razón

  • el 22 marzo, 2011 a las 10:22
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    Y es entonces cuando creas una ensoñación: el mítico chiringuito en la playa. Arena blanca y fina, cocoteros, agua color turquesa, gente feliz, despreocupada, a ritmo de reggae.

    Yo me mudo allí por lo menos un par de veces al día. A veces me dedico a observar a la gente piña-colada en mano, y otras veces interactúo con algún chulazo que se haya dejado caer por ahí.

    Sin jefes, sin normas, sin horas de más… Sólo el sonido de las olas y del reggae. La realidad es demasiado decepcionante…

    Abrazo!

    • el 29 marzo, 2011 a las 1:16
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      Pues no te creas, hay muchos más creativos de los que piensas que acaban en el gremio de la hostelería. Es triste, pero es así. Los que yo conozco, además, debes saber que se ganan muy bien la vida… Al pan, pan y al vino, vino

  • el 28 marzo, 2011 a las 7:39
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    Siii! Creo que donde mejor describen ese lugar es en la peli El Club de la Pelea, ese lugar donde se encuentra con los pingüinos. Pero hasta ahí lo van a molestar, en este caso es Helena B. Carter, y, tranquilamente por como jode, puede ser transpolado al rol de jefa!

    Qué bien me hace leer tus post. Es la cuota de viveza, tigraje o como gustes decirle, que hace falta para sobrevivir en esta jungla de lápices, mouses e ideas.

    Abrazo y buena semana!

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