El bombero torero

El bombero torero hace de todo. Sabe un poco de esto, sabe un poco de aquello. Es muy convincente delante de cliente porque domina la jerga mínima para dar el pego, pero en realidad, como sabe un poco de esto y un poco de lo otro, sabe casi nada de todo.

El bombero torero es un nuevo animal de agencia. Y algo que parece romántico, digno de un hombre del renacimiento, capaz de saber de todo un poco, de ser un humanista confeso, un pequeño sabio; es en realidad producto de la necesidad. Una tara. Un parche puesto para dar el pego y seguir subsistiendo.

Esto no es fútbol. Es un trabajo muy especializado. Y no existe el jugador polivalente. Es muy difícil ser bueno en una sola cosa, imagina ser bueno en varias. No se puede. Y si se puede, es que eres un genio. Y si eres un genio, eres una honrosa excepción para este gremio. Y como excepción, este post no va dirigido a ti :)

El bombero torero hace lo que puede. Está sobreviviendo, no es un usurpador. Tienen muchas cualidades en su puesto específico, pero fuera de él, sólo da el pego con anunciantes inexpertos o iniciados en la materia que se trate. Y son anunciantes que aprenden rápido, que se forman y que al cabo de cuatro días acaban descubriendo que el bombero torero es mejor bombero que torero. Que incluso si hablamos de según qué temas, ellos (los anunciantes) saben más.

Y un mal día, en una reunión con cliente, al pobre bombero torero le toca intervenir y salir a torear. Y ese día, se equivoca y en vez del capote coge la manguera. Y tú lo ves y sufres, pero sabes que él está sufriendo muchísimo más que tú. Y no se lo merece. Porque hace lo que puede. Porque está sobreviviendo.

Vivimos una época de mierda en la que uno ni siquiera puede negarse a ejercer de bombero torero. Y si te toca, te ha tocado. Y si te toca, intenta que te salga bien porque el riesgo que asumes es altísimo. Y la hostia que puedes darte es de tamaño imperial.

 

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