La creatividad en la empresa.

La creatividad en la empresa es uno de los grandes temas de las revistas de negocios desde hace unos años. Ahora bien, del dicho al hecho, dos horas de diferencia.

El desprecio al trabajo creativo es enorme. Por lo general, se tiene una imagen muy desdibujada de lo que hace el creativo. Cuando te mueves en el sector publicitario, todavía se entiende y respeta (un poco). Pero cuando sales de esos sectores, la gente se debate entre  la admiración, la envidia y el odio.

No saben lo que hacemos. Y eso es porque no son capaces de entender que todo aquello que les gusta: una película, una canción, un cuadro, un libro, un cómic e incluso Sálvame de Lux, está pensado por gente creativa. Es así. Pero es difícil verlo si no estás metido en el medio. Si no sufres/disfrutas la necesidad de tener que tener una idea.

Ayer explicaba la experiencia que he vivido con una agencia de representación de futbolistas. Decidieron cargarse al creativo, que era el único que generaba negocio ahí dentro. Cuando lo explicaron a equipo, un compañero del creativo freelance que trabajó allí, preguntó: “¿y quién pensará las ideas? Tenemos que presentar a Telefónica y nos piden ideas”.

La respuesta del que manda ahí, del que se ha deshecho del creativo que le ha reportado tanta pasta en los seis últimos meses, fue: “No te preocupes, mañana nos sentamos un rato y lo sacamos”. Lo grave no es que piensen que cualquiera puede tener una buena idea, porque es así, cualquiera puede tenerla. Lo grave tampoco es que una empresa no vea de la importancia de tener a gente creativa en su estructura, porque pueden no haber leído lo que uno ha leído. Como por ejemplo este artículo, o este otro.

Lo realmente grave es que en realidad da igual. En este país, da igual quién piense las ideas. Porque nadie protege al que las tiene. Ni le paga como toca ni nada de nada. Por eso la mayoría de lo que vemos es una mierda. La envidia, uno de los grandes motores de esta sociedad, le hace pensar al idiota que es capaz de todo. Incluso de tener ideas que poder presentar a una empresa tan seria como Telefónica. Seria desde el punto de vista de negocio. Si uno lo hace bien allí, puede que le caigan más cosas y si le caen más cosas, podrá construir algo que de dinero y prestigio a su empresa.

En resumen, que el poco respeto que hay en este país a los creativos, tiene como resultado la comunicación que tenemos hoy en día en la televisión, la prensa, la radio, el digital y en las acciones especiales. Es así. Y es muy triste. Pero tampoco tiene pinta de que vaya a cambiar en breve.

Dejo un link a un libro interesantísimo de Casa del Libro que abunda sobre la necesidad de incorporar perfiles creativos a la empresa. Que no lo digo yo, vaya. Que lo dice por ejemplo Harvard que, entre otras muchas cosas, cuenta con 11 premios Nobel dando clases en sus aulas.

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