Cómo entrar en una agencia y no hacer el ridículo el primer día

Cómo entrar en una agencia y no hacer el ridículo el primer día es algo que deberían explicar en la Universidad.

Cuando llegas nuevo a una agencia y eres un becario. Por un lado, tienes la sensación de que todo el mundo te observa. Y es cierto. Van a hablar de ti. Hazte a la idea. A lo mejor incluso, te ponen un mote que no conocerás en tu vida. Pero será menos rato del que imaginas, a no ser que te lo ganes, claro. Si te esfuerzas, puedes ser muy conocido el primer día. Sólo tienes que hacer un poco el ridículo. No es difícil.

A menudo pasa que te presentan a tus compañeros uno detrás de otro. Para ti son todos iguales. No trates de recordar sus nombres, ya lo irás pillando. Si intentas recordarlos, es probable que no lo consigas y que además llames a otro por un nombre que no es el suyo. No lo hagas. Ya lo preguntarás en el momento oportuno.

Evidentemente, si pasados tres meses aún no te sabes el nombre de tus copañeros, tienes un problema: mental o profesional. Ves a un psicólogo o cambia de profesión. No integrarse es lo peor que te puede pasar. Y es un tema de piel. Si lo notas alguna vez, que no conseguirás integrarte, intenta cambiar de agencia. Son muchas horas, mejor ser feliz.

Generalemente, el primer día o la primera semana, hay alguien se compadece y viene a darte bola. Aprovecha. Pregúntaselo todo: el lavabo, quién es quién, quién hace qué, dónde está el material, a qué hora se sale, cómo se hace el café, si las tazas tienen dueño o puedes coger la que te de la gana, cuánto tiempo tienes para comer, lo que se te ocurra. Todo lo que te venga en mente. Hay que echarle un poco de morro. Y no te preocupes. Nadie pensará mal, la gente suele tener problemas mucho más importantes. No es despotismo, es la vida misma: paro, hipotecas, hijos que no comen o no duermen, abuelos enfermos… El mundo no acaba contigo, así que tranqui.

Cuando eres nuevo, conviene tener la boca cerrada. Sonreír, pero no hacer bromas, ni intentar caer bien. Lo más importante es observar. Recuerdo una vez, que en la sala en la que nos sentábamos cuatro parejas creativas, aparece un niño de poco más de veinte años y nos dice: “Hola, me llamo X y a partir de ahora me veréis mucho por aquí porque soy el becario de Tal”. Nos quedamos todos alucinados. Alguien rompió el silencio tenso del momento cuando soltó un “me la suda” que provocó que todos nos descojonáramos de risa delante del pobre chaval.

No volvió a pasar por delate de la sala en la que trabajábamos. Un día descubrí que lo evitaba. Me dió pena. A veces los creativos somos muy bestias. Es cierto. Y deberíamos tener más cuidado. Pero no se puede ir por ahí provocando. Así que, si quieres un consejo realmente útil, no hables; porque no sabes con quién estás hablando. Tú tranquilo, con la boca cerrada y con cuidado. Ya irás viendo dónde te has metido.

Cuando llega el primer brainstorming y eres un júnior, en vez de encararlo como un examen (gran error), deberías encararlo como el mejor curso que uno pueda recibir en este oficio: observar a la gente que sabe e intentar aprender. Nadie espera nada de ti. En cambio sí que esperan algo bueno de alguno de los séniors que te rodean. Eso no quiere decir que te cortes y no cuentes tus ideas; lo que quiere decir es que escuches, que intentes averiguar por qué una idea es mejor que otra para un Director creativo que, ya que no cobras, por lo menos te puedas llevar algo a cambio.

Es muy importante la actitud. Tienes que saberlo. No se esperan grandes ideas de ti, pero sí que demuestres actitud. Si eres el primero en irte, algo va mal. Un júnior/becario/estudiante que se va antes, es alguien que no está aprovechando la oportunidad que se le están dando. Si has acabado, ofrécete a algún compañero. Pídele más trabajo al Director creativo. Quédate a mirar. No hay tantas agencias buenas en este país. Si caes en una, aprovéchalo bien.

Además, a mi personalmente, me parece muy recomendable vestirse como una persona normal y no tratar de intimar el primer día con alguien. No vas a hacer un amiguito el primer día. El cole se acabó. Es duro, pero es así. Estás solo y en un terreno desconocido. Se prudente.

Otra cosa, cuanto menos hables de ti, mejor. Hablar de uno mismo no te hace parecer más respetable o mejor creativo; te hace parecer un niño inseguro. Y no es bueno. Porque el que entienda que es miedo, pues mira, todavía; pero si el que te escucha presumir es alguien con menos sensibilidad, creerá que eres un niñato gilipollas.

Si quieres ser creativo y entras en una agencia en la que puedas aprender, tú tranquilo. Hazlo bien.

Todo se andará. Piensa que si consigues hablar sólo cuando toca y con cuidado, siempre parecerás más inteligente.

6 comentarios sobre “Cómo entrar en una agencia y no hacer el ridículo el primer día

  • el 1 febrero, 2011 a las 10:43
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    Buenas!!

    Yo creo que hay una gran diferencia entre un primer día como becario o junior.

    Si eres becario, al cruzar la puerta te conviertes en una leve brisa que mueve las hojas del potus de la esquina. Eres un ente que sirve para “hacer bulto” y acaparar 10 minutos de la charla del día.

    Si eres júnior, al cruzar la puerta sale a recibirte tu jefe. Te presenta uno a uno a tus compañeros y te indica dónde está el material y tu próximo proyecto. Los demás te hablan (poco, pero te hablan!) y te consideran “uno más”.

    Aunque no lo parezca, el calificativo puede colocarte a uno u otro lado del abismo: junior: eres de los nuestros. Becario: no tienes ni idea. Por mucho que seas un becario con 2 años de experiencia o un junior de 3 meses.

    Como siempre, prejuicios.

    Por cierto, me ha encantado la entrada y estoy de acuerdo en lo de ver, oír y callar.

    Un abrazo!! :)

    • el 1 febrero, 2011 a las 14:15
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      Muchas gracias por leer el blog! Es cierto, es un matiz importante. No es lo mismo un júnior que un becario. Aunque también es cierto que el ridículo no entiende de categoría profesional. Pretendía dirigirme a ambos grupos. Pero reconozco que tienes mucha razón y el punto de partida es diferente.

      Muchas gracias garrapata!

      Un abrazo

  • el 5 noviembre, 2011 a las 4:28
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    Sinceramente creo que hacer todo eso que dices es ser un acomplejado. Se tu mismo, trabaja lo mejor que sepas y puedas, esfuerzate en mejorar y respeta a la gente, de la misma forma que te haces respetar. Aconsejando estas cosas no avanza nadie. Los nuevos que lo leen entran ya con “etiquetas y miedos” y los que estan dentro, se creen con derecho a humillar a los nuevos. Las cosas son mas sencillas, las complicamos nosotros, creando estas boberías, si entra alguien nuevo y tú como veterano haces las cosas que dices en esta entrada, el problema lo tienes tú, no el chico/a nuevo.

    Un saludo.

    • el 5 noviembre, 2011 a las 14:10
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      Hola N,

      A lo mejor es que hemos tenido experiencias profesionales diferentes.
      A mi sí me parece útil que un pobre chaval que no sabe nada (porque en la facultad no le explican estas cosas) pueda encontrar en un blog cuatro normas de supervivencia que le puedan ser útiles el primer día de trabajo.
      Es cierto, he convivido con mucho animal.
      Y quedan bastantes por ahí. De hecho, puede que yo también sea un animal.
      Celebro que puedas dar otro punto de vista. Y yo también conozco gente buena y bienintencionada en esta profesión. Si lees algún post más, verás que hablo de ellos abiertamente. Simplemente, que esa no era la intención del post. Por eso tiene el título que tiene.

      En cualquier caso, muchas gracias por el comentario y por leer el blog.
      Un saludo

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