Así funciona España para un creativo freelance

Ser un creativo freelance es muy muy jodido. Primero porque este país es muy jodido. Segundo porque está lleno de hijos de puta. Somos el país que tiene en el adn al timador y al usurero. Al lazarillo y al ciego cabrón. Algo que corre irremediablemente por las venas de todo aquel que sólo piensa en hacer dinero, en robar y en enriquecerse a costa de la extorsión de los que trabajan para él.

Como creativo, y más como creativo que peina canas, lo de hacerte rico, hace tiempo que lo tienes descartado. Así que sueles tomar tus decisiones, como se dice por ahí, siguiendo la máxima de “pasta o fiesta”. Pasta no hay casi nunca…, y la verdad es que fiesta hay muy poca. Yo he tenido la suerte de empalmar dos curros, uno de unos nueve meses y otro de seis meses de fiesta total. Me lo he pasado pipa. Pero ahora me doy cuenta de que pasarlo bien, es más doloroso que poner el “modo taxista” y pensar sólo en ir de A a B sin pensar demasiado. 

En esta historia hay avaricia y usura. Aviso de spoiler.

Pongamos por caso que un creativo freelance está sentado en su casa haciendo currillos pequeños. Unos titulares por aquí, un guión por allá, una web que te dura cero coma en la mesa y cosillas así. De repente, un buen día, gracias a un buen amigo, le llaman de una agencia de representación de futbolistas. Al creativo freelance le gusta el fútbol y piensa que le ha caído un chollo. Pero no es así. Resulta que si hay algo peor que un vendedor de coches es un tratante de niños futbolistas, que es a lo que se dedica un representante.

Cuando hace la entrevista enseguida nota que no se han mirado muy bien su currículum y que además, no han visto a un creativo de cerca en su vida. Al creativo freelance le da igual, confía en su talento y en que tarde o temprano encajará perfectamente porque aportará valor, creatividad y muchas otras cosas que ahora mismo esa empresa no tiene.

Al principio todos están contentos. Un buen día, al creativo freelance y sin cobrar por ello, se le ocurre una línea de negocio para la empresa que contrata sus servicios. Cagada. Él no lo sabe, pero será una cagada. Por muchos motivos. El primero de ellos es que él, inocentemente, piensa que le acabarán reconociendo la lucidez y sueña, error suyo, que tal vez le ofrezcan una parte de lo que ha propuesto construir.

De hecho, el dueño de la agencia de representación de futbolistas le dice y le repite que es capital, que sabe que le paga poco y que le arreglará el sueldo. Que vaya idea más cojonuda. Etcétera. El creativo freelance, que aún teniendo un horario de nueve y media a siete de la tarde, se queda un montón de noches y de fines de semana para que eso crezca, se cree todo lo que le dicen.

Su idea va bien. Se trata de un medio de comunicación. Se le ocurrió crear un vertical sobre fútbol en YouTube y todos están muy contentos. Tanto el empresario como los Youtubers que participan de él. El canal, crece muy rápidamente. Enseguida se planta en los 20 mil subscriptores y pocas semanas después ya está casi en los 30 mil.

Aquí viene el primer gran giro de guión. El creativo freelance, que es alguien respetado y valorado por otros compañeros de profesión, recibe una oferta para trabajar durante seis meses en la que probablemente sea una de las tres mejores agencias de España. Vaya putada… Él lo piensa mucho. Había descartado volver a la disciplina de agencia, pero resulta que estamos hablando de una muy buena agencia con cuentas muy divertidas y con muy buenos profesionales a su alrededor… Del tipo de la agencia de representación de futbolistas, no recibía más que halagos y le complacía mucho ver que gustaba. Sólo recibía buenas palabras. Así que decide hablar con él.

Le llama por teléfono y comentan la jugada. El creativo freelance le explica que le ofrecen un trabajo bien pagado en una agencia importante de España durante seis meses y le pide al dueño de la agencia de representación que le diga si cuenta o no con él. Éste le dice que por supuesto, que lo quiere en la empresa toda la temporada futbolística del año siguiente. Es decir, le ofrece trabajo por un año más. Además, le repite que sabe que le paga poco y que le arreglará el sueldo. Le dice además que es muy importante y que le quiere meter en otras cosas. Le dice además que es capital en el crecimiento de la compañía. Le dice un montón de mentiras que el creativo freelance se cree.

La cosa va bien, pero el dueño de la agencia de representación de futbolistas tiene mucho trabajo. Se acerca el final de temporada y el tiempo que antes le dedicaba a la parte publicitaria y de contenido de la empresa, de repente, le molesta porque debe centrarse en el mercado de fichajes. Habían hablado un montón de veces de tener que incorporar gente y manos para ayudar a crecer el canal de Youtube y todos parecían estar de acuerdo. Pero no fue así. Como el dueño no llegaba a todo, decide fichar a alguien que le lleve la parte digital.

El creativo no lo entiende y habla con él varias veces tratando de entender. La cuestión es que está hablando con gente muy offline que no entiende del negocio online y no es capaz de ver que lo que se está haciendo es lo adecuado. Necesita otro tipo de seguridades, otro tipo de discursos, otras cosas que no tienen mucho sentido cuando lo que se está creando es un medio de comunicación.

Al creativo freelance, que hasta ese momento era un tótem ahí dentro, le sale caro preguntar por qué se pone gente por arriba cuando se está saliendo a las mil cada día cuando lo que parece es que se necesita gente por debajo.

En vez de fichar a un experto en digital, fichan a uno que no tiene ni puta idea. Que no sabe ni cómo funciona el digital, ni cómo funciona Youtube, ni que las comunidades cuesta seis meses crecerlas, ni nada de nada. Lo único que le preocupa es si hay erratas en el texto o si la miniatura está mejor o peor. No aporta criterio en contenidos. No aporta decisiones. No aporta nada de nada. Sólo critica y exige cosas que luego no sirven de nada. Es de los que cree que la casa se construye como se construye en offline: es decir, creando un proyecto y tratando de buscar una marca que lo pague. Y en el digital no funciona así. Primero creas la audiencia y luego vienen las marcas. No al revés. Así lo ha hecho Vice, así lo ha hecho Buzzfeed, así lo ha hecho PlayGround o los mismos Youtubers que colaboran con la plataforma.

Cuando el creativo, que además de llevar un porrón de años en el digital, tiene másters y posgrados que le avalan en ese conocimiento expone sus ideas, el nuevo, que se siente inseguro pero que tiene más poder, se empieza a sentir molesto.

Un mes después de la entrada de ese comercial con poder, despiden al creativo freelance.

Y en resumen, podríamos decir que el problema es del creativo freelance, porque se creyó lo que le dijo una persona sin escrúpulos y sin palabra. Se creyó que tendría trabajo para un año más. De eso sólo hacía un mes. Se creyó que realmente era importante. Se creyó todo lo que le dijeron. Y en vez de moverse por interés se movió por un mal entendido concepto de lealtad.

Un canal en marcha con casi 30 subscritores. Varias acciones vendidas que salieron de su cabeza por valor de unos 200 mil euros. Y él, una mano delante y otra atrás.

Así está el patio. Lleno de víboras y malas personas. Y este creativo freelance, que primero ha sentido decepción y traición cuando le han dicho que no continuaba y luego ha sentido rabia a medida que ha ido pasando el día, sólo espera que las maldades que hacen los padres, recaigan multiplicadas por cien sobre sus hijos.

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