Aprender a vivir con el casi

Aprender a vivir con el “casi” está íntimamente ligado a la vida del creativo. Podríamos decir que vivimos en el “casi” constantemente. Si el fútbol es un juego de errores, la creatividad es un juego de cagadas. Una detrás de la otra.

En España, además, se dan peculiaridades muy jodidas que están en el propio ADN del país. Esto es un puto patio de vecinas.

Ya es la tercera vez que estoy en un proceso de selección internacional muy importante y no cuaja. La secuencia cronológica es más o menos la siguiente. Un headhunter internacional, generalmente de Londres, se pone en contacto conmigo. Después de varios mails donde uno explica quién es y si está dispuesto o no a moverse profesionalmente, te piden el book. Haces una selección del book y lo mandas. Te dan buen feedback y te dicen que ha gustado. Más adelante, te contactan para concertar una entrevista personal. La haces. Va bien.

Llegado ese punto, te cuentan para qué era la entrevista, quién la había encargado, cuál es el puesto que se ofrece. Ahí te emocionas. Piensas que eres el tipo con más suerte del mundo. Miras tu currículum y te sientes en la cima. Piensas: “no me extraña, soy la polla”. Estás de subidón.

Como perteneces al gremio. Como todos te conocen y tú conoces, te enteras antes de que te diga nada el headhunter de que ya han escogido a otro. Que no vas a ser tú el elegido. Va a ser otro.

Conoces muy bien al elegido. Desde hace años. Es buen profesional. Es justo que se lo hayan dado al él. Luego descubres que conoce a quien selecciona. Y tú no.

Esa micra. Esa chorrada. Esa milésima es la que diferencia una Dirección Creativa Ejecutiva o una Dirección General Creativa o una Dirección Creativa de lo que tú tienes hasta el momento.

Y te hundes.

Y maldices tu trayectoria que ahora te parece una mierda porque te comparas con otros y piensas que no has tenido suerte, que las cuentas que has llevado son una mierda, que has hecho milagros para poder hacer piezas buenas, que no has estado rodeado de profesionales tan objetivamente brillantes como otros compañeros que han optado al mismo puesto que tú y se lo han llevado.

Excusas.

Ni tanto ni tan calvo. Cuando llegas a ese punto, yo recomiendo pensar en todas aquellas veces en las que te has llevado tú el gato al agua y no otros compañeros que también estaban en el proceso.

Aunque sea difícil. Aunque ahora mismo yo no pueda hacerlo porque ayer me enteré de que he perdido una de las oportunidades profesionales de mi vida.

De hecho, por primera vez en mucho tiempo, escribo esto para mi. No para quien lo lea.

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